
Esta es de las primeras preguntas que hago en mi clase de tercero de enfermería en la universidad: «¿Cuantas personas de esta clase quieren ser matron@s?»
Aproximadamente, el 20% de l@s asistentes levanta la mano. Esto sin contar en la cantidad de e-mails, y peticiones personales que me llegan a lo largo del curso para saber más de la profesión, y de su recorrido.
Si has llegado hasta aquí, es porque probable compartamos la misma inquietud: ¡ser matrona!
Puede que tengas clarísimo que esta es tu profesión, o que aún sigas preguntándote si esta es realmente tu especialidad. Quizá solo te lo hayas planteado alguna vez, pero la duda persiste. O quizá sueñes con ello cada día, y te emociona la simple idea de levantarte para atender partos, cuidar familias y sencillamente verte allí.
Sea como sea, bienvenid@.
Deseo que esta entrada del blog te ayude a dibujar una línea un poco más clara sobre tu decisión, sea cuál sea. Pero vamos por partes!
¿Qué significa ser matrona?
Según la Confederación Internacional de Matronas, definen matrona como:
«Una persona que ha completado con éxito un programa de educación en obstetricia (matronería) debidamente reconocido en el país donde se imparte, basado en las Competencias Esenciales para la Práctica de la Matronería de la ICM y en el marco de los Estándares Globales de la ICM para la Educación en Matronería; que ha adquirido las cualificaciones necesarias para estar registrada y/o legalmente autorizada para ejercer la matronería y usar el título de “matrona”; y que demuestra competencia en la práctica de la matronería.
La matrona es reconocida como una profesional responsable y autónoma que trabaja en asociación con las mujeres, brindándoles el apoyo, cuidado y asesoramiento necesarios durante el embarazo, el parto y el periodo posparto, realizando nacimientos bajo su propia responsabilidad y proporcionando cuidados al recién nacido y al lactante. Este cuidado incluye medidas preventivas, la promoción del parto normal, la detección de complicaciones en la madre y el niño, la derivación a atención médica u otra asistencia apropiada y la realización de medidas de emergencia.
La matrona tiene una tarea importante en la consejería y educación para la salud, no solo para la mujer, sino también dentro de la familia y la comunidad. Este trabajo debe incluir la educación prenatal y la preparación para la maternidad/paternidad, y puede extenderse a la salud de la mujer, la salud sexual y reproductiva y el cuidado infantil. Una matrona puede ejercer en cualquier ámbito, incluidos el hogar, la comunidad, hospitales, clínicas o centros de salud.»
(Fuente: International Confederation of Midwives, 2017)
Pero más allá de esta clara definición de la profesión, ser matrona también es:
Educar, proteger, sostener, escuchar, empatizar, respetar…
Y tantas otras cosas que no caben en una lista; es acompañar sin juicio, es abrazar el miedo y celebrar la vida, es ser testigo silencioso de historias únicas y al mismo tiempo profundamente universales. Son ratos alegres compartiendo llegadas, y horas amargas de despedidas y dolor.
Pero también es disfrutar del aprendizaje, y de la docencia, de la investigación y la gestión, de roles no tan comunes pero muy necesarios en nuestro ámbito.
¿Por qué ser matrona?
¡Y aquí la gran pregunta!
Verás, lamento decirte que no hay una única respuesta certera.
Ni correcta ni incorrecta.
Todo dependerá de ti: de lo que te mueve, de lo que quieres aportar, de lo que para ti es importante.
Cuando mis alumn@s me preguntan mi por qué, no puedo evitar pensar en mi para qué.
Y es que cuando entra en juego la vocación, el porqué se vuelve difuso, pero el para qué se ve cristalino.
Si hoy no sabes ni tu porqué ni tu para qué, no te preocupes.
A veces entenderlo lleva tiempo.
Para eso estoy aquí: para ponértelo un poco más fácil, con algunos pros, contras y preguntas que quizá te ayuden a descubrir si este lugar también es tuyo.
Sea como sea, mereces encontrar tu lugar.
🌿 Lo bonito de ser matrona (ALGUNOS DE los pros)
- Acompañas el inicio de muchas vidas, y no solo del bebé: nace una familia, y tú estás ahí.
- Puedes vivir momentos de profunda humanidad y belleza.
- Es una profesión cargada de significado: dejar huella positiva en la vida de alguien es casi inevitable.
- El aprendizaje nunca se acaba, ni en lo clínico ni en lo humano.
- Formas parte de redes de cuidado, en equipo, con otras matronas, médicos y profesionales.
- Puedes trabajar en ámbitos muy distintos: hospital, atención primaria, educación, salud pública, investigación, cooperación internacional…
- La asistencia sanitaria no es la única salida profesional posible. Las matronas también ocupan posiciones de docencia, investigación, gestión…
🍂 Lo que no es tan fácil (ALGUNOS DE los contras)
- No todos los partos son bonitos ni terminan bien. Y eso pesa.
- Hay mucha presión asistencial, turnos largos, noches, festivos, guardias.
- Puede ser duro emocionalmente: hay pérdidas, sufrimientos y decisiones difíciles.
- A veces sientes que no hay tiempo suficiente para cuidar como te gustaría.
- No siempre tendrás el reconocimiento o las condiciones laborales que mereces.
¿Qué debo plantearme antes de elegir?
En esta elección, igual que en muchas otras a lo largo de la vida, puede que sientas un poco de vértigo. Es normal: es una decisión importante.
Pero recuerda algo: solo es una elección.
Tengo una amiga que siempre me dice: «las personas nos quejamos de lo que tenemos, y se nos olvida que no somos árboles, no vivimos plantados en un sitio para siempre. Podemos elegir irnos, o quedarnos». Y no puede ser más acertada. Tod@s podemos probar, cambiar, rectificar. Y eso no te hace menos persona, o menos profesional. Al contrario.
Si te soy sincera, yo al principio nunca dudé de que ser matrona era lo mío. Nunca. Lo supe siempre.
Pero con los años llegaron las dudas, los miedos. La realidad se vivía distinta a mi imaginación. Me planteé muchas cosas, incluso dejar la profesión. Y lo hice durante un tiempo.
No siento que eso me haya hecho menos matrona. Más bien al contrario. Creo que para cuidar con humanidad hay que empezar siendo honest@s y humanos con uno mismo. A veces llega en forma de parón profesional, otras en forma de apoyo psicológico.
A veces es algo tan sencillo como una cena distinta, o haciendo esa escapada que habías pospuesto durante demasiado tiempo…
Aunque suene a tópico: si no sabes darte a ti lo que necesitas, ¿cómo vas a ofrecérselo a los demás?
Elegir este estilo de vida puede ser profundamente gratificante, pero también es un compromiso alto, y a veces, complejo.
Por eso te dejo aquí unas preguntas que quizá te ayuden a orientarte en esta decisión:
- ¿Qué te emociona realmente de esta profesión? ¿Qué imágenes te vienen a la cabeza cuando piensas en ser matrona?
- ¿Cómo crees que manejarías el dolor, el miedo o la pérdida?
- ¿Te gustaría trabajar en turnos, con noches y fines de semana?
- ¿Te motiva la idea de estudiar y formarte continuamente, incluso después del grado y el EIR?
- ¿Qué importancia tienen para ti el acompañamiento, la escucha y la salud mental?
- ¿Por qué quieres estar ahí, justo en ese lugar?
Sea cual sea las respuestas que encuentres —o incluso si todavía no las tienes del todo claras—, aquí estoy para compartir el camino.
Ojalá este espacio te sirva para pensar, sentir y decidir con un poquito más de calma y verdad.
Me encantará saber qué piensas, qué dudas tienes o qué te mueve en este momento.
Si te apetece, déjame un comentario. Este espacio también es tuyo.
¿Te he ayudado?



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